Riesgos del turismo masificado

Si bien es cierto que el turismo es conocido como la industria sin chimeneas, personalmente no creo que este concepto sea del todo correcto. Puede que esta industria no contamine de la manera que lo haría una fábrica, sin embargo, su impacto sí puede ser igual de peligroso. Por eso hay que hablar sobre los riesgos del turismo masivo.

El turismo atrae grandes masas y con ello afecta directamente a zonas frágiles, las cuales se pueden ver afectadas de por vida.

Muchos son los sitios turísticos, tanto naturales como arqueológicos, que al año reciben mucho más turismo del permitido. La compañías aéreas aprovechan para ofrecer vuelos baratos, a los que luego les suben el precio por incluir maletas de cabina en el avión.

Y a pesar de que un gran número de estos sitios son considerados patrimonio de la humanidad por la UNESCO, al parecer no es suficiente para preservar su conservación.

La fragilidad de estos sitios hace que su deterioro se acelere frente a nosotros sin que prácticamente podamos hacer algo, porque ya sabemos que en un mundo donde rige el dinero, la moral pasa a estar en segundo plano.

Turismo de sol y playa

El turismo de sol y playa posiblemente sea uno de los de mayor impacto medioambiental. No sólo nos vemos involucrados como población sino también nuestro ecosistema, convirtiéndose en uno de los grandes riesgos del turismo masivo.

Uno de los ecosistemas más frágiles son los arrecifes de coral, los cuales se ven afectados no sólo por la construcción de complejos turísticos sino también porque estos vierten sus aguas residuales u otros desechos directamente al agua que los rodea.

Por otro lado, los miles de turistas que llegan al año tocan los arrecifes removiendo sus sedimentos, además de recolectar coral y dejar las anclas de las embarcaciones turísticas en estos arrecifes.

Otros ecosistemas afectados son los bosques de mangle; ya que, al igual que los arrecifes, muchas veces también son arrasados destruyendo gran parte de su medio o destruyéndolos incluso por completo.

La FAO (2005) asegura que una de las causas de alteración a gran escala en los manglares de Asia, el Caribe y América Latina ha sido la agricultura y la infraestructura turística.

Los bosques de mangle no son sólo un bosque pantanoso, son mucho más que eso.

Bosque de mangle o "manglar"
Bosque de mangle, o "manglar"

Desafortunadamente, no hemos sabido apreciar y gestionar la importancia ecológica, social y económica de estos ecosistemas; siendo el hábitat de muchas especies marinas (peces, moluscos y crustáceos), al mismo tiempo que es el hábitat temporal de muchas especies de aves migratorias septentrionales y meridionales.

Asimismo, una función primordial de los bosques de mangle es la protección de las costas contra la erosión eólica y del oleaje.

Ecosistemas tan frágiles como lo son los arrecifes de coral y los bosques de mangle, se ven afectados con la llegada del turismo de masas de sol y playa y, siendo estos dos ecosistemas muy frágiles, su destrucción causará gran impacto ecológico, lo cual será muy difícil de revertir.

¿Industria sin chimeneas?

El término industria sin chimeneas no es el más apropiado para un turismo al que no se le pone límites.

Por su parte, la población también se verá afectada. Si hablamos de pueblos pequeños donde mayormente su actividad era la pesca; con la llegada del turismo masivo de sol y playa, esta actividad corre el riesgo de perderse.

Su costa se verá invadida con la construcción de grandes cadenas hoteleras, cubriendo toda la playa, dejando sus casas detrás e impidiendo la vista a la costa, y prácticamente imposibilitando el acceso a lo que antes era una playa totalmente libre.

Esta industria sin chimeneas crea una privatización de las playas, que es otra de las caras negativas de este tipo de turismo.

Playas que antes eran libres ahora se ven privatizadas, o playas totalmente vírgenes ahora se ven invadidas de grandes cadenas hoteleras.

Turismo responsable para evitar riesgos del turismo masivo

Sí, la cara positiva son los beneficios económicos que consigo trae. Cusco prácticamente vive del turismo en Machu Picchu. Es una gran oportunidad de modernidad y trabajo ya que, a medida que el turismo va en aumento, se generan más puestos de trabajo, permitiendo también a las comunidades crecer a partir de sus negocios locales.

Pero con todo ello, el turismo tiene que darse de manera responsable.

Se entiende por turismo responsable a aquello que contribuye al mantenimiento y cuidado de espacios naturales y culturales.

Esto se refiere a que el turismo que se genere no sea masificado de tal manera que la zona siga manteniendo siempre su esencia.

El turismo puede ser la salvación económica de muchos países en vías de desarrollo, pero también su mayor destrucción. Si queremos que tenga un impacto sólo positivo deberíamos luchar para que el turismo sea cual fuere no genere riesgos medioambientales.

Los riesgos del turismo masivo son aún más graves de lo que creemos. Ya es hora de empezar a ser conscientes de ello para tomar las medidas adecuadas.

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